¿Qué es realmente la felicidad?
Y por qué a veces sentimos un vacío incluso cuando todo está bien
Escrito por Delcie Frey
La felicidad no es un estado permanente. Es un proceso de crecimiento, conexión y conciencia que se construye cada día.
¿Alguna vez te ha pasado que aparentemente todo en tu vida está bien… pero aun así sientes un pequeño vacío por dentro?
¿Te has preguntado por qué, incluso cuando tienes una familia, salud y una vida estable, hay días en los que aparece una tristeza difícil de explicar?
¿Y si esa sensación no significara que algo está mal contigo… sino que algo dentro de ti está creciendo?
Hoy quiero hablar contigo de algo que todos buscamos, pero que pocas veces nos detenemos realmente a entender.
La felicidad.
Y más importante aún, quiero hablar de algo que muchas personas sienten en silencio.
Ese momento en el que aparentemente todo está bien, pero aun así aparece una sensación extraña dentro de nosotros.
Una pequeña tristeza.
Un vacío difícil de explicar.
Una sensación de soledad o de inquietud.
Entonces aparece la pregunta:
¿Por qué me siento así si mi vida está bien?
Tal vez tienes una familia.
Tal vez haces cosas que te gustan.
Tal vez estás construyendo una vida bonita.
Estás cuidando tu crecimiento personal. Meditas.
Lees.
Aprendes.
Y aun así, algunos días te levantas y sientes que algo falta.
Y esa sensación puede ser confusa.
Porque desde afuera todo parece estar en orden.
Pero por dentro aparece una pequeña pregunta:
¿Por qué siento esto?
La felicidad no es un estado permanente
La primera cosa que tenemos que entender es que la felicidad no es un estado constante.
No estamos diseñados para sentirnos felices todo el tiempo.
La vida tiene momentos de alegría, de calma y de plenitud… pero también tiene momentos de reflexión, de crecimiento y de transformación.
Incluso cuando hacemos muchas cosas bien.
Cuidamos de nuestra familia.
Nos ocupamos de nuestros seres queridos.
Seguimos nuestras rutinas de la mañana.
Meditamos.
Leemos.
Escribimos.
Aprendemos.
Y aun así, hay momentos en los que sentimos algo dentro de nosotros que se mueve.
Eso no significa que algo esté mal.
Significa que estamos viviendo el proceso natural de crecer como seres humanos.
El crecimiento es una parte esencial de la felicidad
Para mí, la felicidad está profundamente conectada con el crecimiento.
Crecer.
Aprender.
Expandir nuestra mente.
El progreso nos da una sensación profunda de bienestar.
Cuando aprendemos algo nuevo, cuando desarrollamos nuevas habilidades, cuando entendemos mejor la vida… sentimos que estamos avanzando.
Y ese avance nos da alegría.
Puede ser algo pequeño.
Aprender una receta nueva.
Tomar clases de algo que nos interesa.
Aprender un idioma.
Aprender sobre inversiones.
Aprender sobre tecnología.
Aprender sobre crecimiento personal.
Hay tantas cosas que podemos aprender.
Y cada cosa que aprendemos expande nuestra mente.
Expande nuestra vida.
El progreso no significa hacer cambios gigantes todos los días.
A veces el progreso es simplemente mejorar un uno por ciento cada día.
Hoy ser un poco mejor que ayer.
Un poco más consciente.
Un poco más compasiva.
Un poco más sabia.
Y cuando vivimos con esa mentalidad, nuestra vida empieza a expandirse.
La verdadera felicidad también está en dar
Hay algo más que para mí es profundamente importante.
La felicidad también aparece cuando damos.
Cuando ayudamos a otros.
Puede ser a nuestra familia.
A nuestros hijos.
A nuestra pareja.
A un vecino.
A una persona que lo necesita.
Puede ser algo grande o algo pequeño.
Un gesto bonito.
Un detalle.
Una palabra amable.
A veces solo necesitamos saber que lo que hicimos ayudó a alguien.
Que alguien sonrió gracias a algo que dijimos.
Que alguien se sintió mejor gracias a nuestra presencia.
Ese momento… para mí, es felicidad.
Cuando veo que alguien sonríe por algo que hice o dije, siento una alegría profunda.
Es como si algo dentro de mí se iluminara.
Porque cuando ayudamos a otros, también estamos expandiendo nuestro propio corazón.
Por qué a veces aparece el vacío
Pero incluso cuando vivimos una vida bonita, esos momentos de vacío pueden aparecer.
A mí también me pasa.
Hay días en los que todo está bien.
Mi familia tiene salud.
Yo tengo salud.
Estoy haciendo lo que amo.
Todo lo que hago en mi vida lo hago porque realmente me gusta hacerlo.
No estoy viviendo una vida que no quiero.
Y aun así, hay momentos en los que aparece una pequeña tristeza.
Un vacío.
Entonces me pregunto:
¿Por qué siento esto si todo está bien?
La respuesta puede estar en algo muy profundo.
Nuestra mente funciona en ciclos.
Hay procesos dentro de nuestro subconsciente que no siempre entendemos.
Muchas de nuestras creencias se formaron desde que estábamos en el vientre de nuestra madre.
Experiencias, emociones, recuerdos… todo eso queda almacenado dentro de nosotros.
Y a veces esas energías salen a la superficie.
No porque algo esté mal.
Sino porque nuestro sistema está liberando cosas que ya no necesitamos.
Las emociones también son energía
Michael Singer habla mucho sobre esto.
Las emociones son energía.
Cuando vivimos algo fuerte —una tristeza, un miedo, una frustración— esa energía entra en nuestro sistema.
Si no la liberamos, esa energía puede quedarse estancada dentro de nosotros.
Por eso a veces evitamos pensar en ciertas cosas del pasado.
Porque sabemos que si las recordamos vamos a sentir dolor.
Nos enojamos.
Lloramos.
Nos frustramos.
Y entonces preferimos no pensar en eso.
Pero muchas veces esa es precisamente la forma en que esa energía se libera.
Cuando una emoción entra en nuestro sistema, también necesita salir.
Y si no la dejamos salir, puede quedarse atrapada.
Por eso algunas personas viven con tensiones, dolores físicos o emocionales que no entienden.
Muchas veces son emociones que nunca se permitieron sentir y liberar.
Cómo soltar esas emociones
Cuando yo siento esos momentos de tristeza o de vacío, trato de hacer algo muy simple.
Primero lo reconozco.
No lo niego.
No lucho contra eso.
Simplemente digo:
“Está bien. Esto es una emoción que está pasando.”
Y luego la dejo ir.
Me permito sentirla, pero no me quedo atrapada en ella.
Después cambio mi enfoque.
Empiezo a pensar en las cosas buenas que me rodean.
En mi familia.
En mi comunidad.
En las cosas bonitas de mi vida.
Empiezo a practicar la gratitud.
Doy gracias por lo que tengo.
Doy gracias por lo que vivo.
Doy gracias por las personas que amo.
Y muchas veces, cuando hago eso, algo dentro de mí cambia.
El poder de la gratitud y el servicio
También hago algo más.
Trato de hacer algo bonito por alguien.
Un gesto.
Una palabra.
Un pequeño acto de ayuda.
Cuando veo que alguien sonríe gracias a algo que hice… algo dentro de mí se ilumina otra vez.
La tristeza se disuelve.
El vacío desaparece.
Y vuelve esa sensación de alegría.
Porque la felicidad también aparece cuando nos conectamos con los demás desde el amor y el servicio.
La verdadera felicidad
Para mí, la verdadera felicidad no significa estar feliz todo el tiempo.
La verdadera felicidad es vivir con conciencia.
Amarme.
Respetarme.
Cuidarme.
Y desde ahí poder dar amor a los demás.
Porque cuando nos damos amor a nosotros mismos, podemos dar amor al mundo.
Cuando estamos llenos por dentro, podemos compartir esa luz con otros.
Y cuando vemos a otros sonreír gracias a algo que hicimos…
Ahí aparece una de las formas más profundas de felicidad.
Reflexión final
Habrá días en los que te sientas en paz.
Habrá días en los que sentirás plenitud.
Y habrá días en los que aparezca una pequeña tristeza o un vacío.
Eso también es parte de la vida.
Lo importante es recordar que las emociones son energía que fluye.
Déjalas pasar.
No te quedes atrapada en ellas.
Enfócate en la gratitud.
Enfócate en el amor.
Enfócate en ayudar a otros.
Porque cuando compartimos lo mejor de nosotros con el mundo… la felicidad aparece de maneras que muchas veces ni siquiera esperábamos.
Si este tema resonó contigo y quieres seguir reflexionando sobre el crecimiento personal, la conciencia y la vida con propósito, te invito a explorar más artículos en mi blog. www.delciefrey.com
Cuando ayudas a otros a sonreír, algo dentro de ti también se ilumina.